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Historia de la literatura catalana

El catalán en la edad media. La poesía: Ausias March. La narrativa. La decadencia: siglos XVI, XVII y XVIII. El renacimiento: siglo XIX. El catalán en el siglo XX

El catalán en la edad media

Ramon Llull (1232/1235-1315), filósofo, científico, predicador y literato, es una de las figuras más importantes de nuestra lengua y esencial en su tiempo. En cuanto a la lengua, Llull fue providencial, puesto que gracias a él el catalán pasó de ser una lengua escrita incipiente a tener una gran obra filosófica y científica de primera magnitud. Es por ello que se conoce como el creador de la prosa catalana.

Llull nació en Mallorca, hijos de padres barceloneses que se habían instalado con la conquista de la isla por parte de Jaume I. De joven hizo vida en la corte, se casó y tuvo dos hijos. Sobre los treinta años, después de una aparición misteriosa, decidió dedicar el resto de su vida a la predicación y a la conversión de infieles (judíos y árabes) mediante el razonamiento y la discusión filosófica. Lo proyecto se estructuró en tres pilares:

- la redacción de libros para convertir infieles siguiendo una guía personal o arte.
- el trabajo misionero en tierra de infieles.
- la creación de una escuela de misioneros, donde enseñaban lenguas y el arte para predicar y convencer a los infieles.

En medio de la actividad frenética y viajera, todavía tuvo tiempo de escribir un volumen impresionante de obras, de las cuales se han conservado más de 250. Además del catalán, también usó el latín, el árabe y el occitano.

La Crònica de Jaume I, o libro de los Feyts, se escribió hacia 1274, es presentada de forma autobiográfica, aunque no fue escrita directamente por el rey, sino por escribanos de la corte. El estilos es más bien coloquial.

La Crònica de Bernat Desclot (1228) narra la historia de Cataluña desde Alfons el Cast hasta Pere el Gran. La descripción es detallada y rigurosa y tiene gran importancia la documentación consultada, más que de los hechos vividos

La Crònica de Ramon Muntaner (1325) es la más extensa de las cuatro. Narra hechos desde Jaume I hasta Alfons el Benigne. La prosa es viva y muy eficaz y ofrece una gran exaltación de la lengua catalana, la cual denomina "lo pus bell catalanesc del món".

La Crònica de Pere el Ceremoniós (1386), escrita por encargo del rey, presenta un estilo más seco y sutil, al estilo de la prosa oficial. El rey se presenta como un hombre de autoridad y fuerza intemperante

La Cancillería Real influyó poderosamente sobre toda la producción escrita en catalán durante los siglos XIII, XIV y XV. Era un organismo administrativo encargado de redactar los documentos oficiales de los reyes de la Corona de Aragón. Pere el Ceremoniós efectuó una reforma hacia el 1344 y la convirtió en una institución básica en la vida cultural y literaria del país. Debe tenerse en cuenta que se escribía toda la documentación oficial para toda la Corona y para las relaciones con otros países. Su prestigio proviene del hecho que fue un foco que irradió cultura gracias a la tarea de sus copistas y escribanos, que, además de redactar textos en catalán, difundieron la cultura francesa en Cataluña, leyeron y expandieron los clásicos latinos y griegos e introdujeron el Humanismo. La figura más destacada es la de Bernat Metge. Las lenguas de la Cancillería fueron el catalán, el latín y el aragonés. Su influencia sobre la lengua fue notable: la lengua de la Cancillería era un verdadero modelo estándar del catalán

A lo largo de los siglos XIV y XV afloran varios cambios que modifican la fisonomía catalana: el ascenso de la burguesía comercial, la difusión de los clásicos latinos y griegos, la invención y difusión de la imprenta (1450), etc. A la vez varios cambios políticos: el Compromiso de Caspe (1412) y la expansión por el Mediterráneo. El catalán ha acontecido lengua nacional en todos los ámbitos y para todos los efectos, y la literatura catalana se muestra esplendorosa. Por todo ello el siglo XV se considera el gran siglo de la literatura culta catalana. Poetas, prosistas y novelistas de primer orden nos han dejado obras importantes que forman el legado clásico de nuestra cultura.


La poesía: Ausias March

Durante todo el siglo XV la poesía catalana sufre un proceso de desprovenzalización: la lengua occitana cede progresivamente el terreno a la catalana como vehículo de expresión de los sentimientos líricos. La culminación de este movimiento es Ausias March, poeta valenciano, que de manera explícita abandonó el provenzal a favor del catalán. Es, por lo tanto, el creador de la poesía en catalán. Su poesía es innovadora en cuanto al estilo, la temática y la lengua.


La narrativa

El género novela se encuentra en pleno auge en el siglo XV. En catalán, algunas son anónimas, como el Curial e Güelfa. De autores conocidos, cabe recordar Anselm Turmeda, mallorquín curioso que se convertió al islamismo y se fue a vivir a Túnez. Escribió historias anticlericales y satíricas, como la divertida Disputa de l'ase.

La gran obra narrativa del siglo XV y del catalán medieval es, sin embargo, el Tirant lo Blanc de Joanot Martorell (y acabada por Martí Joan de Galba), de la cual Cervantes dice al Quijote que se trata de una de las mejores obras de caballerías escritas hasta entonces. Trata la historia de un caballero bretón que va a Constantinopla para luchar contra los turcos. Se observan dos estilos según el momento narrativo: uno de culto y solemne y otro de vivo y directo que recoge el habla coloquial de Valencia de esa época.

Otra obra importante y original es l'Espill o Llibre de les dones del valenciano Jaume Roig. Se trata de una obra escrita en versos, con un lenguaje rico y popular y que contiene grandes dosis de observación y de misoginia desmedida.
 

La Decadencia: siglos XVI, XVII y XVIII.

Lo más destacado es la repentina disminución de calidad de la producción literaria culta. Aunque el uso público de la lengua se mantuvo vivo hasta comienzos del siglo XVIII, en el qué las tropas borbónicas de Felip V invadieron Cataluña, se iniciaron una serie de prohibiciones sobre la lengua que tendieron a desarraigar el uso oficial hasta mediados del siglo XIX, en el qué el movimiento de la Renacimiento intentó recuperar los ámbitos de uso.

Quizá sea necesario analizar algunos factores que incidieron en esta bajada de la lengua:

- La desaparición de la dinastía catalana y la entronización de los Tratámaros por el  Compromiso de Caspe (1412), cosa que originó lentamente una castellanización de la corte, de la Cancillería y de la nobleza.
- La aparición de la imprenta, debido a que las ediciones en castellano eran más rentables económicamente.
- La expulsión de los árabes del País Valenciano y la repoblación por parte de castellanos y aragoneses.
- El esplendor que vive la literatura española durante parte de este periodo, de modo que algunos escritores catalanes se sintieron atraídos por esta lengua-

En tres siglos, pues, se va abandonando progresivamente el uso del catalán, sobre todo durante el siglo XVIII con la promulgación de los decretos de Nueva Planta: País Valenciano (1707), Principado (1716), Islas Baleares (1717), exceptuando Menorca, bajo dominio inglés. Con estos decretos se abolió el régimen jurídico propio, desaparecieron las instituciones de autogobierno y se prohibió el uso del catalán en la vida pública y oficial. De aquí que la lengua se degrade en favor del castellano y penetren bastantes castellanismos.


El Renacimiento: siglo XIX

El panorama desolador cambia hacia mediados del siglo XIX, cuando Cataluña actúa de pionera en el terreno cultural con la introducción del Romanticismo, movimiento de revolución contra determinados tópicos de la sociedad de la Ilustración e incitador de movimientos nacionales y de reivindicación del pasado histórico, lingüístico y cultural. Y es, sobretodo, en el último tercio de siglo cuando se acelera la diferencia entre los Países Catalanes y el resto del Estado. Algunos políticos lo formulan con claridad, como Valentí Almirall en el libro Lo Catalanisme. Un encuentro de políticos da empuje al movimiento: Les Bases de Manresa (1892). Respecto a la lengua, la situación es de diglosia.

El Renacimiento (segundo tercio del siglo XIX) aparece como un movimiento de reacción nacionalista y cultural contra la imposición castellana, contra la situación descrita durante la Decadencia. Es un movimiento de recuperación de los signos de identidad nacional: el folclore, la literatura, la historia, el nacionalismo... Y la lengua será el símbolo: se intentarán recuperar los diferentes ámbitos de uso que se habían ido perdiendo. Se considera una fecha clave por marcar el inicio del Renacimiento el año 1833, cuando Bonaventura Carles Aribau publicó la poesía La Pàtria, conocida después por Oda a la Pàtria.

Un avance importante fue el restablecimiento de los Jocs Florals (1859), que ya en la edad mediana habían tenido tanto éxito. Se celebraban el primer domingo de mes de mayo y consistían en un certamen poético. Impulsaron la recuperación de la lengua y la difusión de los literatos catalanes y de su obra, y consiguieron la identificación lengua-patria de manera contundente. Figuras como Narcís Oller, Jacint Verdaguer o Àngel Guimerà empezaron a ser conocidos gracias a su participación en los Juegos.

Con respecto a la lengua, se utilizó un estilo más bien arcaico y poco modernizado, si bien, poco a poco surgió una reacción contrapuesta que abonaba la utilización literaria de un catalán más normalizado y moderno. La creación del IEC y, sobre todo, de la Sección Filológica, con Pompeu Fabra al frente, cerró las discusiones entorno a la lengua.


El catalán en el siglo XX

Mossèn Antoni Maria Alcover nato en Manacor en 1862, dedicó toda su vida a recoger y divulgar el patrimonio lingüístico del catalán. Su obra literaria se recoge en el recopilatorio de Rondalles mallorquines, 24 volúmenes escritos en un lenguaje rico y deslumbrante.

Pero la obra más voluminosa e importante, en lo referente a lingüística, es el Diccionari català-valencià-balear, popularmente conocido como el Alcover-Moll, en referencia a los dos autores principales. Por llevar a cabo esta obra publicó una revista (la primera de lingüística de España) donde se iba manteniendo correspondencia con los corresponsales del diccionario que tenía repartidos por todas las partes de los Países de habla catalana: el Bolletí del Diccionari de la Llengua Catalana

El Diccionario ha sido calificado de obra única en una lengua románica por la gran cantidad de información que aporta. Además de la definición y diferentes acepciones de cada palabra, contiene información histórica, pronunciación y variantes dialectales, etimología, refranes y modismos, traducción al castellano, etc. Se trata, pues, de varios diccionarios en uno sólo.


 

 
 

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